El año pasado la vida me hizo tía por primera vez. Con mi hermana Silvina, mamá de Francesco, tenemos un comentario gracioso que nos hacemos mutuamente cada vez que lo vemos intentar, temerariamente, algo nuevo: "qué difícil ser bebé". 🤣
¿Escuchaste esa frase que dice "no sabía que no podía, entonces igual lo hizo... y lo logró"? Bueno, esto aplica perfecto a los bebés.
Fran empezó a caminar bastante pronto, a los 10 meses. La curiosidad fue un gran motor, claro, pero definitivamente a eso se sumó que como todavía no habla, aún no sabe que no puede.
El lenguaje es una de las cosas más maravillosas que tenemos. Es una habilidad de los humanos que, justamente, nos distingue d...
Hoy caminaba por la calle y me encontré con una situación que me hizo reflexionar e inspiró esto que te cuento hoy.
“No tengas miedo” le decía una mamá a su hijo, que se escondía detrás de ella, aterrado por la presencia de un perro bastante grande. Aclaremos que el perro era un gran danés y que el chico tendría dos años, máximo. “Es cachorro. No tengas miedo”, decía su dueña. "Acaricialo, no te va a hacer nada", insistía la mamá.
“Bueno”, pensé. “Si yo tuviera enfrente un perro con la misma altura que yo, cara a cara, seguramente también me escondería detrás de mamá.”
Y después me quedé pensando. Porque acá hay varios puntos interesantes.
También como humanos nos pasa que hay personas que lo descubren rápido, mientras que otras se pasan la vida cuestionándose cuál será, aún teniéndolo delante de la nariz. Algunos lo viven a pleno, y hay otros que, aún viéndolo clarísimo, se desenfocan y se desvían de él.
Cuando tenés un propósito claro vivís una vida con más significado. Te levantás feliz cada mañana y vivís cada día a pleno, porque sabés quién sos, a qué viniste y cuál es tu Norte, para dónde vas.
Acá te cuento en detalle cuáles son las 10 ventajas de saber cuál es tu propósito en la vida y para qué te sirve en cada caso.
Si no sabés cuál es tu propósito no tenés claro qué querés. Y cuando pasa eso, solés gastar tiempo en cosas que no son tan importantes para vos. A veces, incluso, sin darte cuenta. Estás más enfocad...
Hace muchos años, cuando tenía veintipico, tuve una gran crisis. Fue como un rayo, como algo que me partió al medio. De repente, sin pre-aviso y de la nada, me di cuenta que algún día me iba a morir.
No fue un darse-cuenta así nomás. Fue entender profundamente, por primera vez en mi vida, que el destino inexorable es la muerte y que todos vamos a pasar por eso. Vos, yo, mi familia, mis amigos, la humanidad entera.
No podía soportar la idea.
No estaba enferma, ni nada por el estilo. Supuestamente tenía la vida que todo el mundo quería. Estaba de novia con un tipo genial y era una ejecutiva senior de una multinacional siendo aún muy joven. Tenía muchos amigos, salía y me divertía, lo pasaba bien.
Y sin embargo, no era feliz. Y lo que es peor, estaba terriblemente deprim...
En mi trabajo de todos los días me encuentro con muchas personas que tienen una idea de negocio y que luchan consigo mismas para concretarla. Sienten miedo y dudan si estará bien, dudan que sea la idea perfecta para ellos, dudan que algo pueda salir mal.
¿Y sabés qué? Está bien tener miedo. Y es más. Es posible que esos miedos se hagan realidad.
Porque cuando estás haciendo algo por primera vez, es muy probable que al principio no lo hagas bien.
Vas a cambiar de idea muchas veces. Vas a cambiar de dirección muchas veces. Primero vas a ir para acá, después para allá. Te vas a frustrar muchas veces. Te vas a equivocar. Vas a tener incertidumbre.
Si sos humano, te va a pasar.
Y acá viene la otra gran revelación: esto te va a seguir pasando...
A eso se suma que tenés a los chicos en casa por las vacaciones, que estás en plenos preparativos del próximo viaje familiar, que en tu trabajo tenés el cierre del año y encima sos la que coordina también la reunión de tu equipo.
Tenés demasiado que hacer, no das abasto, y te das cuenta que tendrías que haber dicho a muchas cosas que no... pero igual dijiste que sí.
Ya no das más.
Y aunque decir sí te hizo sentir bien en el momento, en el largo plazo te pasa factura. Quisieras frenar todo y escaparte a la luna.
Pero si estás sufriendo tanto, entonces, ¿por qué cuesta decir que no?:
Si la respuesta es sí, estás viviendo algo que muchas personas padecen: la tristeza de los lunes.
Esto le pasa a quienes no tienen un trabajo con propósito. La sensación nace de tener que hacer algo que no querés hacer y, al mismo tiempo, sentir que no tenés otra opción.
Lo cierto es que tenés otras opciones y podés encontrar tu trabajo con propósito si te animás a traspasar tus miedos. Hay muchas formas de dar este paso, y una de ellas es mi programa Monetiza tu Magia.
El bajón de los lunes se ha convertido en un fenómeno cultural, pero no tiene por qué ser así. Hay otra vida esperándote, y esto que sentís es precisamente el síntoma de que algo no va bien y puede estar mucho mejor.
Pero más allá de eso, vayamos a lo concreto. A tu próximo lunes.
¿Qué podés hacer para contrarrestar esta sensación? Acá te pa...
Y como siempre digo, solemos no ser tan originales. Según este artículo, este es el top 10 de resoluciones de Año Nuevo de los norteamericanos, que es muy probable que se parezcan bastante a las del resto del mundo:
Seguramente tengas un par (o varias) de estas resoluciones de Año Nuevo en tu lista. Y es más: es muy probable que unas cuantas las hayas repetido a lo largo de los años, consecutivamente, sin haberlas concretado del todo jamás.
Y es que más del 50% de las resoluc...
Para mí el miedo no es un tema menor. Cuando hace unos años me formé como coach, tuve que enfrentar muchos miedos durante el proceso de aprendizaje. No sabía que tenía tantos, ni que me visitaban tan seguido.
Me di cuenta que tenía muchos pensamientos relacionados con el miedo a lo largo del día. Muchos eran miedos chiquitos, casi imperceptibles. Pero otros eran miedos extra large, miedos monstruo, que ocupaban un montón de espacio en mi mente. Y aunque estaban ahí todo el tiempo, antes no los había visto.
Yo me creía una mujer con pocos miedos. Pero los miedos estaban ahí, indiscutiblemente. Lo que me faltaba era distancia mental y emocional para verlos. Me faltaba registro corporal para sentirlos. Estaba tan pegada que los miedos eran como el aire. Los tenía alrededor pero no los registraba.
Entender el rol que juega...
Me había quedado en un segundo plano durante mucho tiempo. Bah, durante toda mi vida. De hecho, me enorgullecía de algún modo decir que era una buena segunda, en el trabajo por ejemplo. Me contaba historias y me decía que estaba bien, que no necesitaba ser el centro de atención.
Me sentía "mejor persona" por no buscar tanto protagonismo. Eso me mantenía segura.
Pero un día, eso ya no me sirvió más. Ahora tenía un propósito, tenía mi porqué, mi razón de ser. "Si puedo colaborar para que el mundo sea un lugar mejor, y puedo ayudar con mi magia a que otras personas moneticen la suya, vivan de eso y puedan ayudar a otras personas a tener vidas mejores, tengo que ser audaz, tengo que animarme y salir", pensé. Y estaba aterrada, por sup...